miércoles, 27 de marzo de 2013


“Si no la conoces… la mar es traicionera”

A los 86 años, Ismael Rodríguez ya no sale a pescar, pero las imágenes de esa mar cambiante en distintos episodios ruedan en su memoria. Saltan el carite, las anchoas, la lamparosa, el atún, el jurel, la lisa. Recuerda los trenes y las faenas.
Yanet Escalona

Ismael Rodríguez dijo sentirse muy triste por el fallecimiento del presidente Chávez, a quien consideró defensor de la pesca artesanal.
Foto: VANESSA RANGEL
 Cuando Ismael Rodríguez, de 86 años, habla de su experiencia como pescador es grande su emoción. Es considerado por sus compañeros de El Palotal de La Guardia como un “lobo de mar” y lo respetan por esa entrega a un oficio nada fácil. Nació en La Isleta pero echó anclas hace 40 años en La Guardia.
“Pescamos por todas partes. Llegábamos a Macanao, a la Punta del Cabo, en Manzanillo y Pampatar. También en Coche, Cubagua y más allá,  fuera de la Isla, Chacopata (Sucre) y en el Caribe”, relata sentado en un mueble de mimbre, bajo la sombra de una ranchería de El Palotal. Vivió todo tipo de episodios y cuando los agarraba el mal tiempo. “Teníamos encima la cabeza del chubasco y mucho movimiento. Entonces decidíamos fondear el bote. Lanzábamos el ancla y el cabo. A veces la mar se embarcaba a bordo y uno tenía que fondear para evitar el rebote”.
Llega a la conclusión de que un marino ante todo tiene que respetar a la mar, conocerla de fondo...porque ésta “es traicionera”, afirma.
El periodista y escritor margariteño Heberaldo Rodulfo Mata, autor de Folklore Naval Margariteño (1994), explora en esa esencia marinera, porque el hombre margariteño de antaño vivía para esa dura confrontación entre la tierra y el mar. “El conocimiento de esa evolución debe permanecer en la memoria de las nuevas generaciones, para que en un futuro puedan aprovechar el caudal de esa experiencia y planifiquen el desarrollo sin producir situaciones traumáticas en la vida de su pueblo”. Un conocimiento útil “para que su luz señale de nuevo el camino de los mares, tantas veces transitado por los isleños… con historia preñada de rica y variada actividad marinera”.
“El isleño estaba obligado a volcar su imaginación para resolver su vida en, por y a través del mar (…) Se explica así el que hayan sido los margariteños los mejores conocedores de la navegación caribeña (…)”, indica Heberaldo Rodulfo en el libro Folklore Naval Margariteño.
Tomado de El Sol de Margarita

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